Cuando el apoyo emocional también transforma a quien acompaña
Deilyn Roselis Manzano, Doula, Puericultora y Asesora de lactancia
El embarazo y el posparto son procesos que generan muchos sentimientos encontrados, puede existir miedo, alegría, frustración, muchas preguntas y, a veces, pocas respuestas. En esta mezcla de emociones y sentimientos aparece una necesidad que suele pasar desapercibida: ser escuchada y realmente comprendida.
En mi camino como acompañante perinatal he notado la importancia de ser apoyo emocional para las personas que transitan estos procesos. Pero más allá de eso, la transformación que ha tenido mi forma de acompañar cuando me adapto a la necesidad de cada persona y cada familia.
El apoyo emocional como una necesidad fundamental en la etapa perinatal
La maternidad genera cambios físicos, emocionales y sociales. Es posible que comiencen a visualizarse en el cuerpo, o que se perciban las emociones de una forma diferente y que, a lo largo de este proceso, la percepción propia y del mundo empiece a parecer distinta. Estos cambios pueden ser difíciles de transitar ya que suele verse y sentirse como un antes y un después de la persona. Sin embargo, “cambiar” no tiene que ser algo negativo, cambiar puede ser redescubrirse en esta nueva etapa, en este nuevo rol y permitirse conocer y desarrollar nuevas habilidades.
En los últimos tiempos hemos vivenciado cómo los controles médicos se han convertido en consultas donde se realizan ecografías, estudios y preguntas de rutina enfocadas en la seguridad y la prevención de cualquier imprevisto, pero donde el tiempo es el pautado sin quedar espacio para que tengan lugar las preguntas y emociones de la persona que transita estas etapas.
En estos momentos, cuando tal vez las emociones se sienten como un oleaje, cuando las situaciones suelen hacerte sentir vulnerable o muy sensible y cuando las dudas que consideramos “no tan importantes” para consultarle al médico de seguimiento se vuelven abrumadoras, no parece haber un lugar donde consigas calma. Es allí donde un espacio en el que puedas sentirte escuchada y comprendida puede marcar una gran diferencia en cómo vives esta experiencia. Pasar de no tener dónde hablar a pertenecer a un espacio donde puedes expresarte sin sentirte juzgada podría ser el paso que se necesita para generar seguridad y confianza de sus propios procesos.
Cada experiencia requiere una escucha diferente
En cada experiencia de acompañamiento nos encontramos con personas y dinámicas familiares distintas, podríamos encontrarnos con algunas que necesiten información, otras que necesiten validación emocional o con otras que simplemente necesiten sentirse escuchadas. Cada situación merece ser acompañada desde su particularidad, desde el contexto en el que viven su cotidianidad y así brindar los apoyos específicos que sean funcionales y realmente aplicables para ellos. Y debemos tener siempre presente que ningún proceso de embarazo y posparto es igual a otro, aunque las herramientas o recursos que utilicemos puedan funcionarnos en distintos escenarios.
Pero entonces, ¿de qué se trata esta “escucha diferente”? Se trata de abrir la mirada, abrir los sentidos, de tomarte el tiempo (según la situación lo permita) para conocer a esta persona, a esta familia, conocer su forma de pensar, sus habilidades, su historia (porque sí, su historia también forma parte de cómo perciban lo que les puedas aportar y cómo lo puedan implementar), de aprender cómo desarrollan sus rutinas, su contexto familiar indirecto, sus posibilidades, etc., e involucrarlos como los protagonistas que son de propio su proceso. Así acompañamos dando dosis (o gotitas) de información y herramientas en el escenario oportuno, respetando siempre sus creencias y sus caminos recorridos (sus mochilas, como me gusta llamarles).
Es así cómo desde mi práctica he aprendido que acompañar no es ofrecer aquello que creemos que la otra persona necesita, sino ir descubriendo junto a ella o ellos qué es lo que realmente le resulta valioso en ese momento.
Lo que aprendemos cuando acompañamos desde la escucha
Si te lo permites, cada experiencia deja una sensación diferente, haya sido cómoda o no para ti transitarla. En cada uno de estos procesos del que formamos parte como profesionales, también nos permitimos involucrarnos desde lo humano y eso hace que estos procesos recorridos nos dejen algo, un aprendizaje, un sentimiento, herramientas nuevas, y, en los mejores casos, otras formas de ver el mundo y conectar con otros.
Deja que el contacto con otros sea parte de tu formación, deja que estar presente de forma tan cercana en la vida de otros sea parte de tu continuo aprendizaje. Escucha experiencias, escucha historias y aprende a escuchar el impacto que todo esto causa en ti. Deja que la escucha sea tu herramienta para acompañar y también para permitirte ser acompañada en tantos procesos de adaptación.
Aprender a escuchar y escucharnos contribuye a una mejor comunicación en nuestras vidas, nos permite intentar acercarnos a la experiencia de la otra persona sin imponer nuestra perspectiva y estar presente de la forma en la que esa persona lo necesita en ese momento que está viviendo. Aprender a escuchar nos hace compartir la tristeza, la angustia, los miedos o la frustración cuando hay situaciones que se salen de nuestro control. Aprender a escuchar nos hace ser esos brazos que acompañan y abrigan en momentos difíciles y, sobre todo, nos hace disfrutar y formar parte de esa sonrisa compartida en un momento de alegría y satisfacción.
Para concluir, durante el acompañamiento perinatal, la escucha y la presencia suelen ser tan importantes como la información o los recursos que podamos ofrecer. Cuando observamos con atención y nos mantenemos abiertas a comprender las necesidades particulares de cada persona y familia, construimos espacios más seguros y respetuosos.
Quizá uno de los mayores aprendizajes y recordatorios para los que nos dedicamos a acompañar es que estamos al servicio de otro ser humano. Mantener el enfoque de que el otro también siente y vive la vida de la mejor forma que puede con lo que tiene (y con lo que trae en su mochila) es lo que nos da la intención del acompañamiento desde la calidad y calidez humana que todos merecemos.
Las opiniones y puntos de vista expresados en este blog son los del autor y no necesariamente reflejan la política, posición u opiniones oficiales de PSI, su equipo directivo, empleados, afiliados o socios. Cualquier contenido proporcionado por el autor tiene únicamente fines informativos y no debe interpretarse como una representación de la postura oficial de PSI sobre ningún asunto.
Apoyo de PSI para familias hispanoparlantes










![[Dear Younger Me®] uses the Japanese art of Kintsugi—the practice of repairing broken pottery with gold—as a central metaphor. Rather than pretending our broken places never existed, what happens when we understand them, tend to them, and allow them to become part of a stronger, more honest whole?” A Conversation with Yollanda Zhang, B.A.Sc., B.Ed., MACP, Registered Psychotherapist (Qualifying)](https://postpartum.net/wp-content/uploads/2026/09/A-Conversation-with-Yollanda-Zhang.png)
